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Simbología y Mística


El Símbolo

En La Morada de Saturno, cada detalle responde a una intención sagrada. Para nosotros, el Símbolo es una expresión que actúa como un puente, una herramienta diseñada para religar al ser con su fuente original. Su esencia es la unión, oponiéndose radicalmente al concepto del diábolo, aquello que fragmenta y separa. Mientras el diábolo divide, el Símbolo congrega y armoniza.

Bajo esta premisa, toda la iconografía que habita en nuestra Morada busca aportar a la unión y al equilibrio, no solo de quienes cruzan nuestra puerta, sino de cada persona que camina por la calle y se detiene ante nuestra fachada.

Nos inspiramos en la visión de C.W. Leadbeater en "La ciencia de los sacramentos", quien sostenía que un templo no servía únicamente a sus fieles, sino que su propia arquitectura y simbología irradiaban una frecuencia de armonía hacia todo el pueblo que lo rodeaba.

Pretendemos que La Morada sea ese faro en la ciudad: un espacio para el disfrute y la introspección donde, tras pasar una noche nos retiremos un poco mejor de lo que entramos.

El Velo

Para nosotros, el Símbolo es nuestro aporte fundamental a la comunidad. Entendemos que su verdadero significado no es estático, sino que nace en la intersección viva entre quien lo genera, la obra en sí misma y la mirada de quien la medita. Esta sección no pretende dictar una verdad absoluta, sino servir de guía para los curiosos; una brújula trazada por su creador, sabiendo que el sentido final siempre residirá en el observador.

Cada símbolo posee muchas niveles de interpretación, ocultos detrás de múltiples velos, develandose solo ante aquellos que se atreven a utilizar su intuición e inteligencia. Nuestra única pretensión es levantar apenas una punta de ese primer velo, dejando que el resto del camino sea recorrido por tu propia percepción.

Es en este ejercicio de paciencia y visión donde el espacio (La Morada) se encuentra con el tiempo (Saturno). En esa coordenada precisa, donde la pausa de Saturno permite que el espíritu descifre la arquitectura de lo invisible, es donde realmente sucede la experiencia que te invitamos a habitar.


La Morada de Saturno nace del juego dialéctico entre el Espacio y el Tiempo. Por un lado, La Morada evoca las Moradas Filosofales de Fulcanelli: no somos solo un bar, sino un recinto diseñado para el pensamiento, un refugio donde el símbolo habita y espera a ser descifrado. Por otro lado, Saturno (o Cronos) rige el tiempo, recordándonos la importancia de la pausa y la maduración de las ideas.

Es precisamente en la intersección de estos dos ejes donde ocurre la magia de nuestro encuentro. En ese punto exacto donde el espacio físico se detiene y el tiempo se vuelve consciente, es donde surge la verdadera conexión, la cultura y lo invisible.

La Transmutación del Espíritu

En la cosmogonía de La Morada de Saturno, el proceso de habitar el espacio y el tiempo se manifiesta a través de las tres aves que rigen la Gran Obra Alquímica. Cada una representa una etapa de transmutación que invitamos a vivir en nuestra casa:

  • El Cuervo (Nigredo): Simboliza la disolución y la introspección. Es el encuentro con la sombra necesaria, el momento en que el tiempo de Saturno deshace lo cotidiano para permitir que la esencia pura comience a emerger desde la oscuridad del sótano.

  • El Cisne (Albedo): Representa la purificación y la luz que nace tras la reflexión. Es la claridad que surge cuando el símbolo empieza a hablarle al meditador, aportando una lucidez blanca y serena en medio de la noche.

  • El Fénix (Rubedo): Es la etapa final de la exaltación y el renacimiento. El momento en que la música, la coctelería y el encuentro humano se funden en un fuego vivo, logrando la síntesis perfecta: el oro espiritual de un instante compartido.


El Descenso y el Renacimiento

Si el vuelo de los pájaros nos permitió explorar el mundo exterior, el llamado del V.I.T.R.I.O.L. nos invita a una travesía inversa: el viaje hacia el centro de la tierra, hacia lo más profundo de nuestro propio ser.

Este camino de introspección se manifiesta en nuestra morada como un descenso consciente. Para alcanzar la profundidad, debemos transitar una escalera de contrastes: escalones blancos y negros que simbolizan la dualidad de nuestra existencia. Los blancos, aquellas luces y placeres que abrazamos; los negros, las sombras y verdades incómodas que preferimos evitar. Solo habitando ambos peldaños se logra el descenso verdadero.

Pero todo descenso alquímico tiene una finalidad: el retorno. En el punto máximo de esta introspección, nos encontramos con la Carta del Juicio. No como un final, sino como el llamado supremo al despertar; el nacimiento del Hombre Nuevo que emerge de las cenizas de su antigua forma, listo para habitar el tiempo de Saturno con una mirada renovada.


Si llegaste hasta acá, es probable que hayas resonado con nuestra propuesta. Como La Morada de Saturno no pretende ser un recinto cerrado, sino un espacio vivo de intercambio. Si sos un buscador de los misterios, un estudioso de la Tradición, o si desarrollás actividades que busquen elevar el velo y expandir la conciencia, nos gustaría conocerte.

Estamos abiertos a colaborar con quienes, como nosotros, sientan el impulso de difundir el esoterismo en nuestra ciudad. Si tenés una propuesta, una charla o una actividad que vibre en nuestra misma frecuencia, te invitamos a que te comuniques con nosotros. En el pie de la página están los datos de contacto.